La alopecia es una enfermedad que afecta por lo menos a un 50% de la población masculina y un 30% a la femenina, sin embargo tradicionalmente ha sido una enfermedad mucho más relacionada con la población masculina que femenina.
El estrés, los problemas de hormonas y la genética son los responsables de que cada vez haya más calvos. Dependiendo de la persona la calvicie genera diferentes grados de molestia y problemas de autoestima, despierta ansiedad, temores y hace que las personas afectadas recurran incluso a pócimas milagrosas en busca de recuperar el pelo perdido.
Diariamente estamos perdiendo cientos de cabellos pero el problema se presenta cuando no se produzca su reemplazo, es decir que pasemos de un proceso de renovación del cabello a una pérdida definitiva del mismo.
Ser calvo puede convertirse en un problema grave, crear complejos, generar reacciones asóciales e incluso recurrir a todo tipo de maquillajes, gorros, cremas, etc., hasta que finalmente se deciden por consultar, para una intervención quirúrgica que les pueda ayudar a solucionar su problema.
Hasta hace algunos años este tipo de cirugía dejaba unos resultados muy estigmatizantes y poco estéticos; sin embargo con las nuevas técnicas desarrolladas a nivel mundial, vemos como los resultados hoy día son muy satisfactorios y estéticos.
